Hambre emocional: Cuando las emociones nos controlan

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En ocasiones sentimos lo que se denomina “Hambre emocional”. El hambre es una emoción poderosa, siempre negativa y muy destructiva. Cuando está dominada por las emociones puede crear mucha ansiedad y sobrepeso. En este artículo puedes conocerla y aprender a combatirla.

El hambre emocional es un nuevo concepto que define el hambre que tenemos cuando en realidad no tenemos hambre, pero sí carecemos de otras cosas.

El hambre emocional puede ser muy poderosa. Puede a llegar a invadir el cerebro de tal manera que es fácil confundirlo con hambre física. Pero en este artículo tienes unas claves que te permitirán distinguirlo y podrás luchar contra el.

Porqué el hambre emocional nos empuja a comer

“Comes más con los ojos que con la boca”, esta frase que me decía mi madre cuando era pequeña y más gordita que ahora, es un refrán muy sabio que hace alusión a la capacidad emocional de comer sobre el hambre físico.

hambre emocional

Un ejemplo muy claro se produce después de una comida copiosa, cuando aún ahítos, nos acabamos el postre.

Pero, ¿por qué comemos cuando no tenemos hambre? Existen muchas razones, vamos a ver unas cuantas:

Las emociones provocan apetito

1. Causas Educacionales.

Muchas veces a los niños se les premia con un dulce, una galleta…cuando han hecho algo bien o se les quiere demostrar afecto. De la misma manera se les puede castigar sin cenar para reprenderles por una mala conducta.

Estos patrones conductivos quedan en nuestro subconsciente y nosotros mismos, ya de adultos, nos premiamos o nos refugiamos en la comida, en determinados alimentos, cuando estamos tristes, o solos, ante una pérdida, etc.

2. Determinados alimentos

Aquellos ricos en grasas y/o azúcares elevan sustancias químicas (la serotonina, hormona responsable del placer) en nuestro cuerpo que nos crean una sensación de satisfacción y logro, pero que tristemente desaparecen al poco tiempo de haber consumido estos alimentos.

También se activa la grelina, la hormona que regula el apetito.

La diferencia entre el hambre emocional y el hambre físico es que el primero requiere de los alimentos comentados, sin embargo cuando tienes hambre física, casi todo suena bien, incluyendo alimentos como verduras.

Los alimentos grasos y/o azucarados nos proporcionan un deseo inmediato y muy fuerte. Siente que “necesitas”un pastel o un trozo de pizza, y nada más te calmará.

hambre emocional

A partir de aquí se genera una sensación de fracaso que nos puede empujar a iniciar el ciclo de consumo de alimentos otra vez. Se produce una sensación de derrota y de muy baja autoestima.

3. El aburrimiento, la ansiedad, los nervios

Todas estas emociones se calman momentáneamente con la ingesta de comida, pero, al igual que en el caso anterior, la sensación de derrota nos hace sentir mal.

4. Las dietas muy restrictivas

Aquellas con plazos de tiempo muy cortos, producen el efecto rebote. Una vez que se abandonan, nuestro cerebro reacciona deseando e ingiriendo todos los alimentos prohibidos en la dieta.

“Para que las emociones no puedan contigo: lucha con una dieta adecuada”

Cómo luchar contra el hambre emocional

1. Es importante tener auto compasión con uno mismo

“Tener Auto-compasión es el primer paso para aprender a sentirse mejor en otros aspectos.” según el psicólogo Leslie Becker Phelps, debemos ser amables y compresivos con nosotros mismos. Una vez que te has dado cuenta de que está sucediendo, lo primero que debes hacer es darte un descanso.

Si por el contrario te castigas y te auto culpas, no haces más que sumar estrés. Lo cual te puede llevar a una espiral de hambre emocional.

2. Recrea tus sentimientos antes de empezar a comer descontroladamente para identificarlos

Una vez que has parado, debes prestar atención a los pensamientos que te han llevado a esta situación. Según el doctor Becker Phelps “Cuanto más consciente eres de tus experiencias internas, más fácil te resulta elegir la forma de lidiar con ellos”.

3. Busca soluciones

La solución para controlar el hambre emocional tiene menos que ver con la comida que con las emociones. Haz una lista de lo que te está pasando, y a continuación diseña un plan para tomar el control de la situación.

Si te notas con estrés en un momento particular, puedes elegir cómo responder, en lugar de reaccionar de una manera compulsiva. Considera hablar con un psicólogo o un médico que te enseñe técnicas de auto control.

emociones

Una de ellas, por ejemplo, es esperar un tiempo desde que tienes un impulso de ansiedad hasta que decides comer. Este lapso de tiempo te permite analizar cómo te sientes y por qué quieres comer. Si lo haces, es más difícil que cojas una galleta por tristeza o aburrimiento.

Otra de las técnicas que existen para dominar el hambre emocional es salir de casa o moverse de la zona donde sentiste el impulso. Si consigues estar fuera del lugar durante 10 minutos, es muy probable que domines las ganas de comer.

5 Diferencias entre el hambre emocional y la física

Cómo aparece el hambre

El hambre emocional se produce de repente. Te golpea en un instante en tu cerebro y sientes un hambre abrumador y urgente.

El hambre física, por el contrario, crece más gradualmente. El deseo de comer se controla mejor, a menos que lleves muchas horas sin comer.

caramelos, diferencias entre el hambre emocional y la física

Los alimentos deseados

El hambre emocional desea determinados alimentos. Pocas veces se opta por una zanahoria o una verdura cuando ataca.

Sin embargo cuando sientes hambre física, cualquier cosa es bienvenida. Incluidos alimentos como las verduras.

Como contraposición el hambre emocional anhela alimentos con grasa o azucarados que producen un placer instantáneo. Los ejemplos mas comunes: pizza, pasteles, bebidas con azúcar o con alcohol…

El hambre emocional es más difícil de saciar

El hambre emocional a menudo conduce a comer sin sentido. Cuando te quieres dar cuenta puedes haber terminado con una bolsa de patatas fritas, en muchas ocasiones sin padalearlas ni disfrutarlas.

Otra de las diferencias entre el hambre emocional y la física es que, además no te satisface una vez que estás lleno.

Al contrario, sigues deseando más y más, hasta que llega un momento en que estás hinchado.

El hambre física se calma antes, en el momento en que tu estómago se ha llenado. Cuando estás comiendo en respuesta al habre física, normalmente eres más consciente de lo que estás haciendo.

El hambre emocional no se encuentra en el estómago

Bien al contrario, se encuentra en tu cabeza. De repente te encuentras saboreando texturas, sabores y olores de los alimentos que te llaman.

Por el contrario el hambre física, además de producir cansancio, también puede manifestarse con molestias en el estómago como calambres o dolor.

El hambre emocional produce frustración y arrepentimiento

Una vez terminado el atracón, se suele producir arrepentimiento, culpa o vergüenza. Si te sientes culpable después de comer, es probable porque sabes que en el fondo que no estás comiendo por razones nutricionales.

La diferencia con el hambre física, es que una vez saciada el sentimiento que se tiene es el contrario. Es un sentimiento de bienestar y cierto placer.

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Comentarios en “Hambre emocional: Cuando las emociones nos controlan

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  2. juanka

    Comer emocionalmente tambien bloquea toda la dieta saludable que pudieramos estar llevando. Cuando se presentan altas frecuencias emocionales en una persona, es que el azucar tambien se dispara y esto afecta al organismo. A cuidarse.

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  9. Sara Rigby

    Totalmente verdad.

  10. Ratoncito

    Hola Arancha! ahora comprendo muchos ataques de comida que me daban…que las emociones no te controlen es más importarte de lo que se cree, en muchos otros aspectos de la vida, también. Gracias por este estupendo post!

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