¿En qué consiste el Slow Food?

El movimiento Slow food (comida lenta) surgió en Italia en 1986 como respuesta a la popularización de la comida industrial y rápida que inunda nuestro planeta. Slow food es algo mayor en su concepto, pues se trata de un estilo de vida que conecta nuestro consumo de alimentos con otros factores como sociales, éticos, políticos y ambientales.

Actualmente este movimiento esta presente en 122 países y cuenta con 80.000 miembros. Todos ellos defienden que el movimiento Slow Food es bueno, limpio y justo.

Slow Food aboga por tomarse el tiempo necesario para cocinar bien los alimentos y el reconocimiento de lo que estos pueden proporcionar a nuestra salud.

En su manifiesto reivindican que los alimentos deben tener buen sabor; deben producirse de una manera limpia que no dañe el medio ambiente, ni el bienestar animal ni la salud.

Profundicemos un poco más en lo que defiende.

Objetivos del movimiento Slow Food

chica comiendo lentamente, slow food

Cocina en casa

El primer punto importante es que cocines tus alimentos en lugar de comprarlos. Recurrir a las recetas de la familia e intentar utilizar ingredientes que no se tengan que importar desde países lejanos. En su lugar es mejor recurrir a los alimentos locales o de “aproximación”.

Compra en tu barrio o ciudad

Si haces tus compras en los locales cercano y de productos de tu país, evitas los enormes costos medioambientales que supone transportar alimentos lejanos.

El mayor beneficio de comprar a nivel local, es que puedes comer alimentos mas frescos y que saben mejor.

El movimiento slow food defiende que comprando localmente también se fomenta el pequeño comercio frente a las multinacionales que imponen la comida rápida.

No a los alimentos modificados genéticamente

El movimiento Slow Food tiene una oposición contraria al consumo de productos alimenticios modificados genéticamente. Defienden que se pierde diversidad en la producción y se produce una menor calidad de los alimentos.

Para obtener los alimentos modificados genéticamente se fomentan los monocultivos. De esta manera se produce un enorme impacto medioambiental y a la larga se ofrece una variedad de alimentos menos saludables.

Sí a los productos orgánicos

Frente al uso de los alimentos modificados genéticamente el movimiento slow food defiende el consumo, siempre que sea posible, de los productos orgánicos.

Los alimentos orgánicos, al reducir su exposición a los pesticidas, fungicidas y abonos químicos, incrementan su proporción de nutrientes que refuerzan nuestro sistema inmunológico.

La razón es que las plantas no tratadas con pesticidas deben producir más antioxidantes para protegerse a sí mismos. Además la comida orgánica es de bajo impacto ambiental.

Enlazando con la producción de los alimentos orgánicos slow food promueve el cultivo de la propia comida.

Cultiva tu huerto

Cultivar la propia comida es una manera de entender el valor de los alimentos frescos. Aunque se tenga un pequeña terraza, el movimiento slow food promueve el cultivo de frutas y verduras. E involucrar a los niños en el proceso.

Es probable que hayas visto en muchas azoteas de edificios el cultivo de un pequeño huerto que suministra verdura a los vecinos.  Este es un ejemplo visible de cómo se va extendiendo la filosofía slow food a nivel mundial.

Si quieres participar del movimiento slow food, esta es su web.

Además de el movimiento slow food, puedes leer: Beneficios de Comer Bien

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